en Cine

Mi opinión sobre Alita: Battle Angel

Un poco retrasado, pero mejor tarde que nunca. Debo decir que tengo sentimientos encontrados respecto a Alita: Battle Angel, ya que nunca leí la novela gráfica original de Yukito Kishiro, pero desde que se emitió el trailer estuve muy pendiente del estreno.

Como buen otaku fanático del anime/manga, he presenciado con pena ajena muchos intentos fallidos por adaptar producciones niponas al mundo occidental que –en su mayoría– siempre acaban en tremebundos bodrios (¡Netflix, te odiamos!); una maldición que ni siquiera fichando elencos «de primera» han logrado salvar a Hollywood de arruinar adaptaciones completas (para ejemplos, Ghost in the Shell). Pero con Alita, definitivamente me llevo otro sabor de boca…

No voy versar mucho sobre la temática e historia de la película (para sinopsis lléguenle por acá). La adaptación fue dirigida por Robert Rodríguez (experto en lidiar con la pobreza, con producciones legendarias de $7 mil dólares), aunque es evidente la mano de James Cameron por todos lados (idea, libreto, producción, etcétera). No soy fan de Cameron, pero debo decir que a los cineastas de su generación (Spielberg, por citar alguno) se les da muy bien contar historias complejas de una manera muy digerible para la audiencia, ¡y justo ahí dieron en el clavo con Alita!

Es bien sabido que las novelas cyberpunk del mundo nipón tienden a pecar por densas; no debe ser un reto sencillo adecuarlas a occidente sin hacerlas doblemente intrincadas. Éxito rotundo el reclutamiento de Robert Rodríguez, un sujeto con experiencia en thrillers de acción oscuros con películas como Planet Terror, Sin City y Machete, pero también amplia experiencia en producciones para adolescentes (Spy Kids, Sharkboy & Lavagirl), haciendo con Alita un trabajo muy fino en la simplificación del complejo universo de GUNNM.

Obvio, toda adaptación tiene sacrificios, y –en el caso de Alita– sacrificaron originalidad en el hilo-conductor de la trama: vamos, el desarrollo del filme no se diferencia en mucho de películas como The Hunger Games (aunque debo decir que adoré el desenlace estilo Ben-Hur), nada que no hayamos visto antes. Sin embargo, atinadamente lo compensaron con la gestación de personajes muy carismáticos, así como villanos profundos en su justa medida. La expresividad de Rosa Salazar protagonizando Alita le dio vida a una saga que seguro dará mucho de que hablar.

Los puristas de las adaptaciones naturalmente se abalanzaron con la espada desenvainada; yo personalmente creo que la producción cumple muy bien su objetivo: traer un universo narrativo nipón al mundo occidental y no morir en el intento (y hasta dar para crear un universo cinematográfico). Disfruté las 2:22 horas que duró la película de principio a fin (un poco pastoso el comienzo, pero nada del otro mundo), me enganché con los personales y disfruté cada batalla, y es ahí donde radica el éxito de la cinta: logran que compartas el objetivo de la protagonista, y hacen que te encariñes emocionalmente con ella.

Sobre materia de producción, debo decir que está un poco mal logrado el tema del bendito CGI en los personajes, en cambio los escenarios y la ambientación son fabulosos. Hablando de la banda sonora, tristemente acabó siendo un estilo hollywoodense; tal vez me habría gustado un poco más aderezo del sonidero techno-japonés.

En general, para un sujeto que no conoce la obra original, debo decir que es una buena producción que viene a introducirnos a un universo cinematográfico de ciencia ficción y fantasía muy necesario en una era doblegada por súper bobinos héroes. Tendré que chutarme las novelas gráficas para poder dar una perspectiva más crítica en términos de adaptación cinematográfica. En conclusión: vale cada centavo ver la película.

¡Escríbeme algo bonito!